Bienvenidos una vez más a nuestro blog. En esta sección vamos a hablarte de las propiedades nutricionales del queso y de cómo leer las etiquetas y envases del mismo. Además, te contaremos una cosa que te va a interesar mucho sobre el queso rallado… ¡Sigue leyendo!
Propiedades nutricionales del queso
Las propiedades nutricionales del queso dependen de cada tipo y de su maduración, pero todos tienen en común que presentan una importante cantidad de calcio, proteína y vitaminas. Siendo beneficioso para la salud introducirlo como alimento en nuestra dieta de forma equilibrada. Asimismo, su composición nutricional varía dependiendo del agua que contenga, a menor contenido mayor concentración de nutrientes por gramo de queso.
El queso cuenta prácticamente con las mismas propiedades nutricionales que la leche, pero en su caso, contiene más grasas y proteínas concentradas.
Los quesos frescos no cuentan con proceso de maduración. Cuando se elaboran están preparados para consumir. Al tener mayor contenido de agua, cuenta con menos nutrientes, pero tiene un aporte bajo en grasas y sodio. Ideales para incorporar a una dieta bajo en calorías.
Los tiernos, con fase de maduración de hasta 30 días, también son bajos en sodio, grasas y colesterol, pero aportan una importante cantidad de calcio y fósforo. Por su parte, los semicurados, que maduran de dos a tres meses tienen más proteínas. Al perder suero, se concentran más los nutrientes. Su contenido en sodio es mayor, también contienen más calcio, potasio y mayores proporciones de vitamina D.
Por último, los quesos curados con una curación de entre cuatro y siete meses, pierden la mayor parte del suero de la leche, por lo que su aporte calórico es mayor.
Todo sobre las etiquetas y envases del queso
Hemos visto la importancia de introducir el queso en nuestra dieta, pero ¿todo el queso que se vende es realmente queso?
Cuando compras en el supermercado puede ocurrir que acabes comprando un producto que no es lo que esperabas. Con el queso puede suceder ya que muchos productos que aparentan ser queso no los son, pero ¿cómo puede ocurrir esto?
Normalmente, la trampa está en el envase por eso en estos casos, es importante dedicar unos minutos a leer el etiquetado para saber datos sobre su composición, cantidad de grasas y azúcares, saber si es un producto nacional o importado…
¿Cuántos de vosotr@s sabéis interpretar las etiquetas de los quesos? Si eres del grupo que no las entiende, no te preocupes, porque vamos a explicártelo todo para que no haya confusión.
La etiqueta no nos indica únicamente información nutricional de gran relevancia sino también nos habla de su procedencia, de cultura y tradición. Si vamos a optar por un queso con denominación específica o de origen, este dato figura con un distintivo concreto, que garantiza al consumidor su autenticidad.
Por la etiqueta sabremos si el queso está elaborado con leche pasteurizada o cruda y sus ingredientes esenciales (ordenados por mayor o menor peso), la razón social de la empresa envasadora o productora, el número de registro sanitario y de lote y el peso.
Además, también podremos conocer su grado de maduración, si es fresco, madurado, si contiene moho… Dentro de los madurados, tenemos los quesos semicurados, curados o queso viejo como ya te comentamos en uno de nuestros anteriores artículos.
Otro dato que nos ofrecen las etiquetas es el tipo de leche. Es decir, tras la palabra “queso” suele identificarse su procedencia animal. Por ejemplo, si se trata de leches de especies distintas, debe añadir su presencia y el porcentaje del contenido de cada una de ellas.
En el caso del queso de vaca, esto no es obligatorio especificarlo.
El envasado de los quesos
Es fundamental que el envase de los quesos se ajuste exactamente a su tipo y tamaño. Esto es crucial para que se conserve lo mejor posible, tanto cerrado como abierto.
En la actualidad, el marketing también juega un papel importante. El envase debe tener un diseño atractivo y diferenciador para que a los consumidores les llame la atención y lo adquieran.
¿Qué hay de la etiqueta de los quesos rallados? ¿Pueden ser otra cosa?
Seguro que n las grandes superficies has comprado queso rallado, ya sea para pizzas o pastas. Pues déjanos decirte que es importante buscar la palabra ‘queso’ en la etiqueta, ya que, si no está indicado, puede no ser queso… Te explicamos.
En el año 2014, la OCU advirtió sobre que este producto era “un impostor”, no todos los quesos rallados están elaborados con queso.
Muchos quesos rallados están fabricados a base de mezclar restos, piezas defectuosas e incluso aceite de palma o celulosa.
¿Cómo podemos evitar esto? Buscando la palabra queso en la etiqueta y evitar aquellos que pongan “rallado”.
La regulación es estricta y no se permite llamar queso si no lo es. De hecho, si nos fijamos en el envase de este producto, la palabra queso no aparece explícita, sino que se sustituye por otros términos como “para fundir”, “para gratinar” … Siendo el queso en lonchas o el queso rallado el que mayor confusión genera.
El queso fundido por su parte, tiene una regulación específica, como indica el BOE “se entiende por queso fundido el producto obtenido por molturación, mezcla, fusión y emulsión, de una o más variedades de queso con o sin adición de leche, productos lácteos y otros productos alimenticios”.
Lo ideal en estos casos es que compres quesos en cuñas. Sabemos que rallar queso puede ser algo engorroso, pero es la opción más razonable y sabrosa.
También, la opción que te recomendamos desde Paladarqueso es que no dejes nada al azar, que leas correctamente las etiquetas y que compres productos que te generen confianza sobre todo si sueles adquirir estos productos en supermercados porque como has podido comprobar “no todo es lo que parece ser”.
Esperamos que este artículo te haya animado a conocer más sobre las propiedades nutricionales del queso, así como a ser un lector de etiquetas y estés más involucrado en saber qué consumes.
Antes de irte, no olvides visitar nuestra tienda online para adquirir quesos deliciosos procedentes de Italia, Francia o Suiza.





