El verano también es un buen momento para degustar un delicioso queso artesano, pero las altas temperaturas pueden estropear sus propiedades si no sabemos cómo mantenerlos. En el artículo de Paladar Queso vamos a compartir contigo algunos consejos para que el queso dure más en verano.¡Empezamos!
Durante épocas de poco calor, el queso de por sí necesita unos cuidados para mantener sus propiedades y saber. Pero cuando llega la época más calurosa del año, tenemos que tener una especial precaución y conservación por las altas temperaturas.
El queso en verano
La mayoría de los quesos, desde el más duro como puede ser el parmesano hasta el más blando como el brie, pueden almacenarse simplemente envolviéndolos en papel encerado y conservándolos en el frigorífico.
Para quesos más suaves y cremosos, como podría ser el queso de cabra o la mozzarella fresca, es más conveniente que los conserves en un recipiente de cristal con cierre hermético.
Cómo conservar el queso durante el verano
El principal motivo para querer conservar el queso en verano es protegerle hasta su consumo de otras bacterias o la creación de moho que puedan alterar el sabor, textura y aroma.
Por ejemplo, algunos quesos artesanales siempre llevan una cubierta de papel especial y no de plástico para garantizar su mejor conservación.
Según el tipo de queso, podemos hacer lo siguiente:
1. Para quesos maduros
Si has comprado Parmegiano reggiano, Meules des alpes o cualquier otro queso maduro, es importante usar un papel especial para quesos o papel encerado.
Ambos dan espacio al queso para respirar y expulsar los vapores puedan producir.
Si los envolvemos con plástico, no vamos a dejar el queso respire, y puede echarse a perder muy rápido.
Cada vez que saques el queso para degustarlo, reemplaza el papel que estabas usando, especialmente si tienes quesos que “sudan”.
Cambiar el papel le dará un ambiente fresco y renovado, por lo que su sabor y textura se conservarán durante más tiempo.
2. Para quesos blandos
Los quesos tipo mozzarella, ricotta o chevre, se comercializan empapados en salmuera, una mezcla de sal y agua, para mantenerlos en buenas condiciones durante más tiempo. La sal protege, regula su humedad y le da textura.
Cuando veas que el líquido o salmueras tiene un olor desagradable o amarillento, reemplázala lo antes posible.
A continuación te enseñamos a preparar salmuera. Para preparar 5 litros necesitaremos:
- 5 litros de agua
- 1 kilo de sal NO IODADA
- 1 cucharadita de vinagre blanco
- 1 cucharadita de cloruro de calcio líquido
Lo ideal es utilizar un recipiente de plástico, acero inoxidable o cristal. Materiales no corrosivos para que no se estropee a causa de la sal.
La salmuera debe conservarse a temperaturas bastante frías, unos 10ºC como norma general. Puede reutilizarse varias veces, siempre que se haya conservado de manera correcta en la nevera y se hayan retirado los trozos del anterior queso que haya conservado. Su reutilización en algunos casos aumenta la calidad del queso.
¿Es aconsejable congelar el queso?
Existen dos bandos enfrentados: los que consideran que congelar el queso es mala idea y aquellos que lo ven como una salvación. Para una correcta congelación, hay dos aspectos que debemos tener en cuenta: la cantidad de agua y la cantidad de grasa.
Si pensamos en congelar un queso muy cremoso, con elevado contenido en grasa y agua, deberíamos desechar la idea. Debido a la congelación los componentes se separan, perdiendo su textura original.
Por el contrario, los quesos maduros pueden ser buenos candidatos para este proceso de conservación. Al ser mucho más secos tienen menos agua, por lo que no se ve afectada en gran medida su textura o aspecto en la descongelación.
Una vez que hemos decidido congelar nuestro queso, es recomendable hacerlo en pequeñas porciones o rayado, para facilitar el proceso de descongelación posterior. Puede envolverse en papel de film o colocarlo en una bolsa de congelación para eliminar el aire.
Por último, la descongelación debe de hacerse sacando el queso del envoltorio y dejando que se descongele de manera progresiva. Al igual que el resto de los alimentos, no es aconsejable volver a congelar de nuevo el queso una vez que ya ha sido descongelado.
Errores a la hora de conservar el queso
A modo resumen y para evitar que estropeemos nuestros quesos, os presentamos algunos de los errores más comunes a la hora de conservarlos.
- No guardar el queso en la nevera: el frío es nuestro mejor aliado a la hora de mantener el queso en condiciones óptimas. Los quesos de pasta dura pueden mantenerse en una despensa fría, que no supere los 12ºC. Por el contrario, en el caso de los quesos más blandos y menos curados la nevera deberá ser nuestra opción. Debemos tener en cuenta colocar nuestro queso en la zona menos fría de la nevera, que suele ser la parte superior o los cajones para las verduras.
- Tratar todos los quesos igual: durante todo el post hemos recalcado la importancia de la diferenciación de los tipos de queso a la hora de utilizar el mejor método de conservación.
- Utilizar materiales inapropiados para guardarlo: el papel film o el aluminio no son las mejores opciones, debido a que no dejan respirar al queso llegando a poder producir humedad en el mismo. Lo ideal sería un papel encerado o un paño limpio. Si se va a tener poco tiempo en la nevera, se puede guardar sin nada, siempre que no esté expuesto a olores fuertes que se impregnen en él.
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